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Diego Flores Magón: El Centro Histórico por herencia y por voluntad

DFM Diego Flores Magón ha estado apoyando a VERDF no sólo en su labor como escritor/periodista tanto en medios impresos como conductor de su programa en Radio UNAM. Incluso ha colaborado en este blog. Aquí amplía más el por qué de su adhesión a VERDF y nos habla de otras causas por las cuales no sólamente ha tomado partido, sino que incluso ha tomado las riendas. Aquí está la entrevista, con todo y audio.

* Haz click en cada pregunta para escuchar el audio de la entrevista

¿Por qué crees en VERDF? ¿Qué te hace adherirte a este proyecto?
Por una experiencia poética… Antes de conocer la propuesta de VERDF, conocí uno de los actos de VERDF y me impactó de una manera profunda y virtuosa. He tenido ocasión de reflexionar sobre ello, pero mi respuesta sería eso: una experiencia de orden poético, relacionada con la intervención de la Torre Latinoamericana. es lo que atrae mi atención y me mueve hacia la participación. Me anima y creo que eso es lo maravilloso de la intervención de VERDF a la Torre Latinoamericana, me mueve en una dirección virtuosa, me llena de entusiasmo por la participación; una participación positiva. Antes de saber qué, cómo, de qué manera participar… sé que quiero formar parte de esto a partir de un reconocimiento de carácter estético y colectivo.

¿Qué tenemos que hacer para que un movimiento como VERDF en efecto logre un avance o un cambio positivo para mejorar la calidad de vida de esta ciudad?
Uno de los aspectos claves de la intervención a la Torre Latinoamericana es su carácter espectacular y monumental. Creo que estos dos ejes son más estrategias que objetivos; creo que debe ser el centro de la estrategia de VERDF: intervenciones monumentales, intervenciones espectaculares. Conozco el proyecto de los Jardines Verticales y a Fernando Ortiz-Monasterio. Me parece que es una segunda propuesta de orden monumental y espectacular que tiene la continuidad con la intervención de la Torre Latinoamericana, me parece genial; es un paso muy acertado. No he tenido tiempo de reflexionar acerca de otros frentes de VERDF, sé que hay una propuesta de moda y de otras naturaleza… Pero estas (La TLA y los Jardines Verticales) tienen una línea agresiva, tienen un sentido poético.

¿Crees a la sociedad -no sólo de la capital, sino de todo el país- sea lo suficientemente sensible a actos que le estimulen a hacer un cambio en sí mismos para generar algo para el bien común?
Yo no sé si la gente sea suficientemente sensible, pero sé que los actos de VERDF son suficientemente agresivos como para interpelar a la gente. Parte de esta violencia poética de VERDF se debe a intervenir monumentos que son denominadores colectivos, comunes… como la Torre Latino, como el Centro Histórico. Mi primer acercamiento a VERDF tiene que ver con mi interés con el Centro Histórico del Distrito Federal. Si VERDF quiere llamar a gente del resto del país, tiene que tener en mente el poder de los denominadores colectivos de carácter monumental… Es una tarea que habría que pensar, a qué signos y símbolos dirigirse para apelar a la mayor cantidad de gente posible más allá de los límites geográficos del Distrito Federal, pero desde luego es una muy buena idea trascender el centralismo mexicano. También es cierto que en virtud del centralismo mexicano, muchos de los signos que son denominadores comunes se concentran en la Ciudad de México, por lo tanto es una estrategia acertada comenzar por el Distrito Federal. Cómo trascenderlo sin perder de vista los ejes claves de la monumentalidad, espectacularidad y los símbolos que nos denominan colectivamente es algo que yo no sé.

No es fácil proponernos cambiar ciertos hábitos cuando nuestra edad aumenta. Es más fácil aprender un nuevo idioma cuando se es pequeño que de grande, ¿qué sientes que debemos inculcar y enseñar a la niñez respecto al entorno y al medio ambiente?
Otra de las cosas que me fascinan de VERDF es que de alguna manera trasciende el idioma, yo siento que con estas intervenciones está rebasando el lenguaje de alguna manera. Lo que me admira es la simplicidad y la intensidad de los actos de VERDF. Eso es fascinante por sí mismo, pero lo maravilloso es de qué manera tan espontánea la intervención de la Torre Latinoamericana y los Jardines Verticales nos conmueven de una manera que nos recuerda nuestra condición colectiva. Ante la Torre Latinoamericana nos reconocemos como comunidad; más que la inculcación de un lenguaje, hay el reconocimiento a una condición antes de que exista un lenguaje; eso me parece mucho más radical, con muchas más consecuencias que entrarle por el lado del lenguaje. VERDF está entrando por el lado de la belleza, de las emociones poéticas y estéticas de una manera que nos remite a nuestra condición colectiva por medio de emociones primigenias, primordiales, que están antes de la verbalización, del lenguaje, de los códigos. Es una pregunta interesante, esto otro del desafío de VERDF de cómo pasar al lenguaje, qué discurso vincular a estas emociones de carácter primal, “¿cómo lo debe hacer VERDF?”, no lo sé, pero estoy seguro que es tan afortunado el planteamiento inicial que debe haber una manera directa de hacerlo. De entrada la visualidad, la espectacularidad es tanta que hay un enorme interés público por VERDF y esa es una oportunidad dorada para transmitir un mensaje más completo en términos del lenguaje; siento que ahí entran las preocupaciones fundamentales de VERDF por la ecología, por la convivencia cívica.

Cuéntanos sobre tu proyecto con el Centro Cultural Flores Magón, que también tiene mucho que ver con el Centro Histórico, tratándose de la recuperación de un espacio donde trabajaron tus antepasados en una lucha por el país, usando como armas las palabras y las ideas…
El proyecto se llama “La Casa del Ahuizote”. Creo haber aprendido ya algunas cosas de VERDF y de sus estrategias. Ahora me gusta hablar del proyecto en su esencia radical y en su denominador más amplio. Es un proyecto que tiene que ver con la memoria y tal vez con la memoria colectiva, con la memoria arquitectónica y urbana del Distrito Federal y del Centro Histórico en particular, y con la memoria en general. Consiste en rescatar un edificio que estaba olvidado donde se ubicaba la imprenta de “El Hijo del Ahuizote”, que fue un periódico muy importante de oposición a la dictadura de Porfirio Díaz. Ese lugar va a servir de recinto para ubicar los papeles de mi bisabuelo Enrique Flores Magón y hacerlos públicos. En términos de la propuesta esencial del proyecto, es el propósito de vincularnos con la memoria de forma fresca y que tenga consecuencias para pensar el pasado, para dialogar con el pasado y para debatir con el pasado. De la misma manera en que VERDF busca promover nociones cívicas por medio de actos estéticos, nosotros queremos revivir los fantasmas, perturbarlo, inquietarlos, de tal manera que nos asusten; están ahí pero están olvidados; siento que de la misma manera en que la Torre Latinoamericana despierta nociones que existen pero están latentes, como el reconocimiento de una comunidad frente a un denominador monumental, el proyecto de El Ahuizote quiere que los fantasmas vuelvan, que despierten de su latencia que habiten el edificio, que habiten nuestros diálogos. Sioento que el pasado está vivo, es una dimensión dinámica, es inquietante y hasta cierto punto subversivo. La esencia del proyecto es reactivar el pasado como algo vivo y problemático. El punto de partida es el edificio de “El Hijo del Ahuizote”, la restauración del inmueble, la puesta a disposición del público de los papeles de Enrique Flores Magón, pero el propósito de más alcance es el debate y la reanimación del pasado histórico.

¿Qué avances se han logrado en cuanto a la recuperación del espacio ubicado en Colombia 42? Sabemos que ha intercedido también el Fideicomiso del Centro Histórico y que hace dos años el espacio había sido asignado para reubicar a algunos vendedores ambulantes. ¿Qué tan difícil es revocar esta decisión reciente? ¿Qué dificultades han encontrado?
Nosotros encontramos un aliado en el Fideicomiso como institución y el apoyo de su titular que es Inti Muñoz; y el Fideicomiso como facilitador y árbitro del Centro Histórico, promovió un compromiso entre dos asociaciones civiles: una es la nuestra (Centro Documental Flores Magón) y otra, que reúne a los vendedores ambulantes. A nosotros nos parece que es un arreglo que en primer lugar ilustra tanto el dinamismo del rescate del Centro Histórico como sus contradicciones; es en virtud del rescate del Centro Histórico que nos encontramos juntos y en una situación similar -hasta cierto punto- tanto los vendedores ambulantes como nosotros… ellos salen de las calles del Centro Histórico para recuperar el espacio público, y nosotros llegamos al edificio para recuperar la memoria histórica. Es paradójico y hasta cierto punto estimulante para nosotros. Se trata de una convivencia impredecible en términos de su viabilidad, pero que refleja le difícil negociación y conciliación de las distintas metas que se ha propuesto el Gobierno del Distrito Federal y de las soluciones a las que se ha llegado: el interés de privilegiar la memoria y la cultura, y la necesidad de negociar la recuperación del espacio tanto histórico como público con los grupos que lo tenían ocupado. El arreglo al que se llegó fue que nosotros vamos a usar el edificio y los ambulantes van a ocupar el patio -que es muy amplio- mientras ellos consiguen una mejor oportunidad. Ellos han cedido mucho, por lo tanto es difícil que cedan más todavía, que cedan todo; y nosotros hemos ganado mucho también con el apoyo del Fideicomiso y la cesión de este inmueble; de tal manera que aceptamos el compromiso que procuró el Fideicomiso, que procuró Inti Muñoz negociando tanto con los ambulantes como con otras instancias del Gobierno del Distrito Federal y estamos dispuestos a convivir. Finalmente, como dice Octavio Paz, la política es el arte de la convivencia. Y el Fideicomiso ha hecho una tarea de resolver un problema de convivencia, hemos aceptado ese compromiso y nos toca hacer una convivencia civil con los ambulantes. Estamos esperando que el comodato se formalice jurídicamente y que el Fideicomiso aplique recursos para la restauración del inmueble; y nosotros vamos a entrar a una campaña para recabar fondos para ponerlo activo y habilitar al edificio para sus funciones de centro cultural y de centro de investigación documental. Tenemos la meta tanto el Fideicomiso como nosotros de que el Centro Cultural abra en 2010 aunque se entregue formalmente en los próximos meses y la restauración bruta se termina en febrero del 2010.

Más allá del inmenso valor histórico que tienen los documentos de tu bisabuelo y tíos, y el esfuerzo que estás haciendo para que sus documentos tengan una sede abierta al público, a ellos les tocó hacer una parte de la revolución no precisamente con armas de fuego, sino con un lado ideológico; incluso tuvieron diferencias con los principios de lo que fue “el nuevo regimen”. ¿Sientes que necesitamos una revolución? ¿Armada o por el lado de las ideas y del conocimiento? ¿Qué tanto puede aportar el archivo que tienes en tus manos como para sembrar una semilla que genere un nuevo cambio positivo?
Este archivo es el de un exiliado político, de un revolucionario extraordinariamente radical en su juventud. Creo que el archivo da para reflexionar sobre la Revolución Mexicana y el regimen post-revolucionario. Es la historia de un joven que en su primera edad adulta -digamos- es de un radicalismo revolucionario total, es un anarquista que sufre muchas prisiones y que postula un cambio violento, radical de las instituciones políticas en México y en el mundo; que a su regreso a México después de un exilio de 20 años, poco a poco deja lugar a sus convicciones de carácter democrático. Yo creo que Enrique Flores Magón, después de los años 30s comenzó a desencantarse o más bien a horrorizarse de los medios violentos de cambio revolucionario y se pone a valorar las posibilidades de un cambio gradual sancionado por la democracia en México. ¿Qué quiere decir para la actualidad?, pues no quisiera dar una respuesta ligera; pero el arco de la evolución ideológica y política de Enrique Flores Magón es una materia interesante para pensar en el radicalismo político y en la democracia y en el cambio gradual y pacífico de las instituciones. Creo que tanto una como otra de sus posiciones políticas posiblemente fracasaron. La revolución que ocurrió en México a partir de 1910 buscaba objetivos y tenía líderes muy distintos a la revolución que él y su hermano Ricardo -sobre todo- promovieron y quisieron para este país; y el régimen que se instaló después era completamente de su desagrado, pero -no estoy seguro tampoco- que sus ilusiones de un cambio democrático en los años 40 tuvieran ninguna posibilidad, entonces hasta cierto punto mi reflexión inicial es pesimista. Pero hay muchas otras formas de pensar en este archivo y en lo que la historia, la vida y las ideas de este exiliado político puede motivar sobre la historia nacional y sobre estas posturas entre el cambio revolucionario y las posibilidades de la democracia en México.

Ahora cuéntanos sobre Diego Flores Magón. Sabemos que escribes en varias publicaciones de prestigio (Gatopardo y Travesías, entre otras), que conduces un programa de radio, ¿qué más te gustaría que conozcamos sobre ti?
Sólo decir que mi fascinación principal es por la historia, por el pasado; no con una actitud de anticuario sino como alguien que descubrió en los archivos históricos una imagen de la vida extraordinariamente compleja e inquietante. Me formé como internacionalista en el Colegio de México, trabajé años después como ayuda de investigación en esa misma institución, por lo tanto tengo una formación académica fundamental. Luego me he interesado por el periodismo y he estado acercándome a los temas que me interesan que son la historia y la política con otras herramientas y con otras formas que son el periodismo, la entrevista y me han gustado mucho, aunque mi fascinación está en el pasado y en la investigacion de archivos y de documentos porque creo que la historia es incesante; la historia y el pasado es de una complejidad abrumadora, siempre tengo la impresión de que las ideas que tenemos del pasado siempre son preliminares, provisionales y que el pasado modifica de una manera inmediata y hasta brutal el presente en la medida en que descubrimos su infinita complejidad y la simplicidad de nuestras nociones históricas.

¿De qué tema o temas te gustaría escribir y aún no lo has hecho?
Sobre mi familia, el magonismo. Son temas que me interesan y al mismo tiempo me comprometen no políticamente sino ontológicamente. Eso es al mismo tiempo un deseo, una obligación y una necesidad de carácter que tiene que ver con mi identidad, mis gustos, pero también con mis dudas más íntimas e individuales.

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Una respuesta a “Diego Flores Magón: El Centro Histórico por herencia y por voluntad

  1. Lance Aaron ⋅

    Hola Diego: Estoy en San Antonio. Tengo muchos cartas originales de los Flores Magon y su socio Jesus Martinez Carrion (el caricaturista y fundador del Colmillio Publico). Mi familia es descendente de el.

    Necesitamos placticar. Saludos, Lance Aaron texas2010@gmail.com

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